80’s no more 2
Hace rato que están tratando de meter a la tal Francisca Valenzuela. Son esas cosas que le dan y te machacan y te aburren de solo verlas.
No le veo mucho mérito, aparte de copiarle algo a la Julieta Venegas post noventas, que digámoslo con todas sus letras, no es la mejor época de la mejicana-promesa-no-cumplida.
Otro mérito de la Valenzuela, según dicen los entendidos, es que al fin y al cabo, es “blanquita”.
Me di el trabajo de escuchar sus letras, y me trato de explicar lo malas y disonantes que son por el hecho de que la chica en cuestión vivió en EEUU y quizá su lengua materna no es el castellano; o porque es alumna de periodismo de la PUC, que como ya lo hemos comprobado una y otra vez, no saben escribir bien. Ni hablar bien. Ni nada en realidad, la verdad que no sé para qué sirven si ya la Gabriela Mistral se encarga de meter GCU a los canales de televisión.
En fin. No es lo que nos convoca.
El punto es que pucha que hace falta gente bonita que cante bien canciones pop.
Por ejemplo, una Vanessa Paradis, que sacó nuevo disco, muy lindo y todo.
Pero hoy recordaremos una canción muy pero que muy importante del año 92, de aquella época en que dejábamos el brillito rosado y nos pintábamos los labios color rojo oscuro, recargando todo con delineador líquido arriba del ojo (qué jóvenes éramos y qué buen pulso teníamos) convencidas de vernos bien, con pintas que ahora estarían prohibidas en el barrio El Golf.
Acá está, Vanessa y sus dientes.

