Nuevos vecinos
me cambié de casa, después de haber vivido en el mismo lugar por cerca de 5 años. era el tercer lugar en el que he vivido desde que nací, de lo que se deduce que los cambios y la vida loca no son para mi.
mi casa nueva, muy linda, muy soleada, muy cerca de todo como nos gusta a los que no tenemos auto y odiamos la cocina, se emplaza en una especie de barrio residencial. por el contrario, mi depto anterior está en una esquina de un par de concurridas y bulliciosas avenidas.
acá en la madrugada se escuchan los pajaritos. he llegado a pensar que el calentamiento global y la desertificación y el no sé qué han traído a mi ventana especies amazónicas porque juro escuchar guacamayos verdes todas las mañanas. han despertado incluso al gato que estaba a punto de civilizarse y empezar a llorar por la comida después de las 8 am.
y lo peor no es eso, lo peor no es extrañar en las noches los ruidos de autos que me calmaban la paranoia del “escucho que alguien abre la puerta, me va a violar y cortar en pedacitos”. lo peor (y fíjense que no me refiero a lo peor del departamento sino de servidora), es que escucho voces todos el tiempo -fuera de mi cabeza- lo que me pone muy nerviosa.

