El Cuarto Escondido
Pixies, Throwing Muses, The Who, Ten Thousands Maniacs, Bjork, Peter Gabriel, Talking Heads, Julee Cruise, Elvis Costello, The Breeders, Talk Talk, King Crimson… de los que me acuerdo ahora y que arrendé con tanta emoción.
Gracias por haber existido esos pocos meses en el segundo piso del Portal Álamos, antes de internet y de todo lo demás. Gracias por haberle doblado la mano al mercado y arrendar CD’s originales que nos llevábamos a la casa junto con un cassete virgen de 60. A veces, sólo a veces, ameritaba su buen cromo. Para un Trompe le monde, pontetú.
Mi amiga de ese tiempo iba también entonces doblábamos nuestra ración semanal de discos. Yo le creía a ella que me metió en Pixies y ella a mi, que la metí en Bjork. Qué nostalgia me bajó -casi la misma emoción que cuando el compu avisa que ya bajó eso que estaba esperando- qué años aquellos de ser feliz con tanto y tan poco a la vez.
El Cuarto Escondido no era una leyenda. Dicen que se los llevaron detenidos una vez o un par, creo que así fue. Pero no era una leyenda. Yo estuve ahí hurgando discos todas las semanas, escuchando conversaciones y a veces, con respeto, metiendo mi cuchara.

