Tribunal Constitucional o ¿Quién es persona al final?
La Reforma Agraria se llevó a cabo entre los año 1962 y 1973. Qué años lindos esos. Qué años en que se hicieron tantas cosas que hoy de un plumazo se borran.
Las políticas de planificación familiar datan de 1967. Miles de mujeres optaron por el sueño que se les ofrecía: píldoras y dispositivos intrauterinos repartidos gratuitamente en todo el país. Qué país generoso y qué país tolerante. Las tasas de natalidad bajaron abruptamente: las mujeres querían algo más que tener bebés.
Quisiera pensar que hoy nacen menos niños fruto de accidentes o mandados por diosito que niños deseados.
Quisiera pensar que si bien soy un animalito, también soy un ser humano, parte de una sociedad donde tengo deberes y derechos. Un derecho fundamental es sobre mi cuerpo, sobre cuándo como, cago, duermo o tengo sexo.
No quiero seguir discutiendo sobre mis derechos, quiero ejercerlos de una vez por todas.
Quiero tener hijos y no guaguas.
Señores del Tribunal Constitucional:
¿Qué nos dejan? ¿rezar para que su dios nos provea? Su actuación, a manera de un consejo de ancianos malvados y pervertidos, es vergonzosa. Vuestra fantasía vitalista no debe invadir nuestros úteros reales.
Nos veremos las caras más temprano que tarde.
