We Love Life
La vida se encarga de algunas cosas y obra por caminos misteriosos. Como por ejemplo cuando me entero de que alguien que me cae mal lo pasa mal:
1. odiosa colega termina casada con viejo asqueroso y odioso colega termina esquizofrénico (creo que esto ya lo conté)
2. pesada del curso sube foto a Facebook abrazada con sus dos hijos feos, que la besuquean, a ella con vestido de raso celeste y chasquilla crespa.
3. profesor de mierda que termina alcohólico y abandonado (bueno, esto en rigor no ha pasado pero me hace bien imaginármelo, y creo que la mitad del camino el susodicho lo lleva recorrido)
La vida, con sus fuerzas insoslayables hace cosas insensatas de repente. Por ejemplo:
1. Manda automovilistas furiosos que te caen encima como mierda de paloma y te matan
2. Manda edificios que se caen. Te matan cuando los construyen y también matan la ciudad cuando están listos y supuestamente sólidos.
Pero los humanos hacemos cosas sensatas de vez en cuando
1. Evitamos los puntos 1 y 2 anteriores viviendo lejos de Las Condes y sus adolescentes de avenida Kennedy y sus edificios feos de muchos muchos pisos.
Me pregunto muchas veces, qué extraña coincidencia me mantiene viva:
1. ¿Los genes?
2. ¿La suerte?
Me temo que es la segunda opción.

