materialismo histórico y actualidad

that’s no my name

De chica era tan flaca que siempre temí desaparecer. Un día fui a la peluquería y mi peso no lograba bajar la silla del peluquero. Yo pensaba de una extraña, perversa manera que no existía, o que la gente -esa extraña masa de caras y nombres- no me veía. Aún ahora no me puedo ver a mi cuando me veo en fotos.

La niña invisible.

Ser invisible te permite muchas cosas: ver gente haciendo cosas privadas, escuchar conversaciones y portarse mal sin miedo al castigo. El problema es que la gente se olvida de ti al verte poco. Entonces siempre tuve ese fantasma adosado a mi imagen de niña invisible: el del olvido. De hecho, yo creo que la gente cuando me deja de ver y me ve de nuevo, ya no se acuerda de mi. Creo en eso fervientemente. Lo que es bueno y malo a la vez, como todo en la vida.

También he aprendido a recordar nombres. Recuerdo nombres e historias con una facilidad asombrosa. Un efecto desarrollado por mi propio terror al olvido. Sumemos al no reconocer y al olvido, la confusión. Las cosas se pueden tornar esquizofrénicas.

No soy Ximena

"¡Ximena! ¡Ximena!" Me grita, en mi cara, hasta con un poco de alegría, el amigo de una compañera de colegio en la calle. Es ahí cuando te das cuenta que no puedes ir a decirle "Hola, no me llamo Ximena… ¿Cómo estás?" Es lo que se llama una lose lose situation.

Pudo ser el amor de mi vida

Me encuentro en una fiesta con un chico que siempre me había gustado. Bailamos y conversamos y esas cosas de la juventud. Lo pasamos bien. Me pide mi teléfono. Me llama y hablamos. Me invita a salir el fin de semana. Me dice que lo acompañe al cumpleaños de un amigo. "Esto es serio" pienso yo. Llegamos, yo algo así como contenta, y al presentarme, este chico me introduce como Andrea*. Yo saludo sonriendo, lo llevo a un rincón y le digo que ese no es mi nombre. Demás está decir que la cosa no arribó a buen puerto. Gran chico, pero muy distraído. Demás está decir que se excusó diciendo que era "muy volao" So next!

El gran miedo

Terror. Pánico. Eso me invadió cuando vi el armario que me asignan en mi trabajo. Mi nombre no era mi nombre ¡era el de mi hermana! Corrí y saqué la etiqueta con fuerza. Ahora, donde debe aparecer mi nombre, sólo hay un papel desgarrado.

*Nota de la redacción: Mi nombre dista de ser Andrea.

07-07-2008 a las 04:22 · en Categoría crazy cat lady, nada

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