Ir al cine
Hace rato que dejé de ir al cine como una actividad corriente. Hace unos años atrás, tenía la suerte de vivir muy cerca del Cine Arte de Viña del Mar, que en los años noventas al menos, era el paseo habitual de todo estudiante semi progre de la quinta región. Allí vi el Festival de Tarkovsky y Fellini, todas las películas indies de Jarmusch y Van Sant, algunas tonteritas como Delicatessen, muchas películas en francés y alemán y chino.
Leía las pocas revistas o programas de cine que llegaban a mis manos, devorando las reseñas y luego la enorme expectativa que me generaban algunas películas era urgente y no podía estarme tranquila hasta que al fin llegaba al cine y la podía ver.
Me acuerdo que para el estreno de Trainspotting no se podía entrar porque estaba todo el mundo. Me recuerdo que fui con un amigo borracho a ver Antes del Amanecer, llevándose la Julie Delpy todos los gritos habidos y por haber por tramitar tanto al Ethan Hawke. Me acuerdo que tenía una amiga que iba estrictamente el día antes de cambiar sus sábanas, para poder deshacerse de la pulga que de seguro se le había subido ese día.
Yo, que venía de la profunda provincia, veía vía VHS todos los clásicos ochenteros con algo así de 2 años de retraso. Vi “Lost boys” a finales del año 90, dos días después de haber visto la traumática “Pump up the volume“. Pero veía muchas pero muchas películas, varias veces si era posible.
Pero el tiempo hace su trabajo a veces de mala manera y me transformé en esas personas que van al cine como “panorama”. Tampoco vi muchas pelis que me marcaran estos últimos 10 años, tal vez porque yo ya estoy grande y esas cosas ya no me impresionan o bien porque el cine que llega a Chile es una porquería. No sé, pero es verdad que ir al cine no es lo mismo de antes.
No me malentiendan: dios sabe que me gustaría ir a ver My own private Idaho en butaca reclinable y con unas buenas cabritas. Pero eso no es posible.
¿Debo a estas alturas, perder toda esperanza? Todo esto porque ayer vi XXY y me gustó. Me hubiese gustado, eso sí, verla hace unos 15 años atrás. Cuando las películas aún me marcaban y me iba de vuelta a casa pensando en que era la protagonista.

