Teniendo una “real” vida
Como que siempre tengo la sensación de no tener una vida.
Será porque mi mamá insiste en eso de que no tengo hijos entonces soy como pobrecita. Me dice “qué hiciste el fin de semana”, “nada” le digo yo, “salí de compras y fui a ver a una amiga y ahora estoy viendo una película” le insisto. “Ah” me dice “qué bueno, así no se te hace tan larga la tarde”.
Entonces como estoy de vacaciones decidí ir a la feria a comprar la verdura de lo que se desprende que:
a) estoy comiendo verduras (para no poner las caras que ponen las minas de los avisos del “tránsito lento” básicamente)
b) estoy ahorrando porque todo está muy caro, aunque la feria de providencia es un robo
Y voy con mis bolsas de saco que me dio una Don Lalo y la otra mi suegra (si eso no es tener una vida díganme qué es eso entonces) y compré limones, alcachofas españolas porque las argentinas, con todo el respeto a los trasandinos, son como flacuchentas sus alcachofas; naranjas, plátanos, coliflor y brócoli, unos morrones bonitos y flores.
Le dije al caballero de las flores que me diera las más baratas pero no las chinitas, porque a las chinitas el gato se las hace chupete y arma un lío. Me entendió y me preguntó si el gato era nuevo y yo le dije que no, que ya tiene 6 años pero que es hijo único entonces, eso.
Y me entendió y me dio al final unas clavelinas que el gato no se ha comido hasta el momento.

