La felicidad según Pirula
Pirula era la perra de mi amigo C. a.k.a. B. a.k.a. F. Pirula era una quiltra -una loca linda -que siempre estará en nuestros corazones.
Pirula, un día de aquellos, jugueteaba feliz. Feliz. Se perseguía la cola. C. a.k.a. B. a.k.a. F. dijo sabiamente “es feliz con tan poco”.
Y el tiempo ha pasado y cada vez estoy más segura que la felicidad pasa por perseguirse la propia cola, en un acto narcisista, inútil y un poco ridículo.
De veras creo que los momentos en que he sido feliz tienen esos rasgos poco glamorosos. A mi no me hace feliz la solidaridad ni la sonrisa de un niño. La felicidad extática de perseguirte la propia cola, el acto encerrado en sí mismo, sin futuro ni pasado, eso me mueve en la vida.
Todo esto porque hoy una señora me sacó de mi asiento en la micro, y resignada, me paré y seguí escuchando el primer disco de Clap your hands and say yeah sin inmutarme.


