Es mejor mirar a la pared…
Me da pena mi felicidad.
De vuelta del trabajo, la vuelta larga de los días martes, tuve uno de esos momentos doce años again con falso micrófono en mano para cantar con una de Charly. Una de Charly.
Veamos
No sé qué año pasó esto, pero fue de esos momentos de la vida que se atesoran. Eran los ochentas y yo escuchaba rock latino, como se le llamaba al rock en español, pero lo escuchaba un poco a escondidas porque estaba muy chica y escuchar música era de lolos y yo no quería ser “lola” porque no quería ser como mi hermana grande (y al final nunca fue un ejemplo a admirar). Pero aún así el sentimiento era más fuerte y escuchaba música que grababa en casettes, y escuchaba la única radio del pueblo que entre Rafael y Domenico Moduño tiraba por ahí alguna joyita que yo atesoraba con el rec.
No era fácil llegar a la música.
Los Prisioneros llegaron a mi vida por escrito. La Revista Apsi les hace un especial y transcribe las letras de Sexo, Quién mató a Marilyn y La voz de los ochentas. La leía en el baño infinitas veces porque las revistas se apilaban sobre un canasto de ropa sucia, en el único baño de la casa. Deja la inercia de los setentas… Cuando la escuché por primera vez, ya me la sabía.
Con Charly algo así.
Mi hermana se había comprado en Santiago “Clics Modernos”, el cassette. Yo lo escuchaba medio a escondidas y a escondidas también escribía las letras de las canciones que me gustaban en un cuaderno. Anoté todas, las del lado A y el lado B, junto a mis canciones de Luis Miguel y Silvio Rodríguez. Ahí, al medio, Charly García. “La valija sobre el diván” me sonaba bien y me daban ganas de decir Valija en vez de Maleta, que es tan feo, pero no lo hacía porque me delataba. Me entretenía dándole al Pause y al Play tratando de entender lo que decía. Y después cantaba con mi cuaderno cuando estaba aburrida. En mi mente, para mis adentros, por supuesto.
Y ahora en el viaje de vuelta me dieron ganas de cantar Ojos de Videotape, con expresión corporal y todo, así con micrófono y mirando la cámara: pausa-y este mundo te dirá por siempre que es mejor mirar a la pared-giro-solo de piano-etc.-chao María jimena, te gané Rojo.
Si yo tuviera oido absoluto seguro también me volvía loca
Hace unos años una amiga estaba organizando su matrimonio virtual con Charly. La fiesta iba a ser temática. Había que ir de canción de Charly. Lamentablemente mi amiga se enamoró semanas antes de un catalán simpático que sepultó nuestro delirio aunque nos hizo sentir más adaptadas.
Yo tenía dos opciones de disfraz, la primera era crearme un adminículo o mouth devise para la ponerme en la boca para estar hablando hablando hablando a tu corazón. La segunda opción era colgarme un cuchillo carnicero del cuello para personificar “Asesíname“.
Ahora solo me queda esperar que el shuffle ande de buenas o aplicar indignamente el repeat, por eso digo que me da pena mi felicidad.

